16/11/10

La ONU sin espejos

La ONU responde como un gobierno. Ante las críticas y los ataques de los que supuestamente deberían estarle agradecida, la ONU pide a los haitianos: "urge a la población a permanecer vigilante y a no permitir que los enemigos de la estabilidad y la democracia en el país le manipule". Eso sí, el mete un nuevo componente y, magnánima ella, achaca los ataques a sus Cascos Azules a la "debilidad emocional" de los haitianos.
Es decir, no son solo pobres, tontos y negros, sino además débiles.
Aun espera uno ingenuamente que los internacionalistas, las hermanas de la caridad azules o las decenas de oneges que están salvando al mundo pidan alguna vez perdón o disculpas por sus errores. Que el mandato en el papel de una organizacións sea hacer el bien no significa que siempre lo haga bien.
Los haitianos tiene derecho a decidir quién y como se les ayuda. Especialmente, si los que se supone que lo hacen cometen tantos errores, incumplen sus promesas y, en la práctica, dan un golpe de Estado porque no confían en las autoridades locales.
Haití es una roncha en la frente de la Humanidad. También lo son Darfur, Palestina o el Sáhara occiental. La buena noticia para occidente es que se nos acabaron los espejos y no tenemos por qué soportar el pestilente tufo de la vergüenza que exhalamos.