23/11/10

El discreto encanto de los seres oscuros

¿Qué venderá María Pilar Hurtado? Ya dejó claro el presidente Ricardo Martinelli que, como buen panameño (presidente dixit), compra a quien vende y vende a quien compra. Así que nos toca intuir que la prófuga de la justicia colombiana, Hurtado, debe estar ofertando algo. Ella o su jefe máximo y protector: Álvaro Uribe, el preferido del Congreso hondureño y de los chicos bien del INCAE (donde dará una conferencia mañana). Lo mejor de la broma es que Uribe hablará en una conferencia sobre sibergias entre el Estado y el sector privado cuando sería mejor que disertara sobre cómo convertir el Estado en una herramienta política personal de persecución.
Hurtado, como todos estos seres oscuros que se mueven en las goteras del poder, paracen tener un discreto encanto para los presidentes panemeños.
De hecho, Martín Torrijos puso las cosas en orden y le dio el estatus definitivo de asilados a joyitas como Jorge Serrano Elías (el fracasado autogolpista de Guatemala que habla de democracia cada martes en el deplorable programa de radio de la estridente Mayin Correa); Abdalá Bucaram, el deschavetado ecuatoriano destituido por loco y muy cuerdo para los negocios; o el sí golpista haitiano Raoul Cedrás.
Somos el basurero del mundo del que puede salir reciclado Posada Carriles o dónde lavadores de plata, narcotraficantes o fantoches disfrazados de constructores pueden asistir a cocteles de la alta sociedad, comer en restaurantes de lujo y no preocuparse por su estatus migratorio o su situación fiscal. De eso solo se tiene que preocupar inmigrantes pobres, periodistas o críticos del Gobierno (que a eso sí no le tenemos afición).
En el mes de la independencia de Panamá hemos mostrado nuestra dependencia de los negocios oscuros y los arreglos bajo la mesa. Nuestra pasión por la impunidad. El descaro de nuestros gobernantes. Y, lo más preocupante, la indolencia de sus gobernados.

2 comentarios:

Ariel dijo...

De acuerdo. Sólo para que sepa le he citado en un articulo de global voices.
saludos.

Juango dijo...

¡Uff, qué buena... No hay nada más que decir: todo quedó bien claro!