26/1/09

Y....

Y Dios creo al hombre y dejó tranquila a la mujer.
Obama-comenzó-a-gobernar en la capital del desasosiego orbital.
tus palabras rellenan la ausencia en las calles, en las ventanas.
la amistad se torna bouyerismo incapacitado para ver tras la primera capa.
una azafata sonríe con mentiras.

Y decidí enarbolar la bandera de la renuncia.
tirar la toalla no siempre es un gesto suicida.
los aviones me acercan a la huidiza tierra.
las torres de diamante te saludan en el tremor del atardecer.

Cuando los delirios toman forma de lapicero se suelen parecer demasiado a si mismos: barrocos, innecesarios, indelebles, histriónicos, casi sobreactuados. Por eso es mejor mantenerlos en la prisión de lo que extraño para que nunca osen a escribirse de soslayo.