6/7/09

Del martes 30 de junio


EL MALCONTENTO

Toma de posición

Paco Gómez Nadal
paco@prensa.com

Unos toman posesión y otros tomamos posición… qué más remedio nos queda en este sistema democrático en el que durante los próximos cinco años el presidente tiene poderes de virrey y el pueblo anteojos mal graduados. Díganme si no… ahora el (ex) presidente Torrijos paseará por nuestras calles tan fresco como Moscoso o Pérez Balladares y, al igual que ellos, sus cacicadas, corruptelas y actos de nepotismo pasarán a la memoria colectiva como bochinches porque la Justicia no las traducirá en penas.

Pero es el turno de la cadena de frío y eso hay que respetarlo. Algo más del 60% de la población creyó en su no propuesta y ahora habrá que ver qué hace con esa cuenta de ahorros abierta en el mercado de futuros y neblinas. De momento, y por si acaso, yo tomo posición y le indico al nuevo presidente –que seguro está muy pendiente de estas palabras– algunos de los retos que tiene por delante si no quiere rematar la venta de garaje de su antecesor.

Gestión territorial. La cosa es de moratorias. El Estado debe parar inmediatamente todos los procesos de venta o concesión de tierras de los panameños hasta auditar lo hecho hasta ahora y hasta tener un plan de ordenamiento territorial de todo el país que logre compatibilizar las inversiones públicas y privadas con el respeto a los recursos naturales y, especialmente, a los derechos de la población afectada. Ya está bien de repartir el cake y luego venderlo como si fuera un acto patriótico por el desarrollo.

Desarrollo humano. La pregunta es clara: ¿Desarrollo económico y estadístico a secas o desarrollo humano y democrático real? La pavimentación o apertura de calles, la energía eléctrica, el acueducto o el centro de salud por sí solos no sacan a nadie de la pobreza o de la exclusión (si no me creen visiten muchos de los pueblos del país que “gozan” de estos adelantos desde hace décadas). El tema es más complicado. Fomentar y aplicar de verdad los mecanismos de participación ciudadana (las consultas públicas, por ejemplo), incorporar a las comunidades al diseño de presupuestos municipales y de los proyectos que les afectan, fomentar la fiscalización social de los proyectos públicos… todos estos elementos construyen la red que saca de la exclusión. Lo demás: caridad o populismo.

Modelo de país y de capital. Solucionadas las dos cuestiones anteriores (hoy voy de milagros), hay que pensar qué modelo de país y de capital (teniendo en cuenta la población y los recursos que concentra) queremos para el futuro. Hasta ahora es un país de centros comerciales, inversiones especulativas y casinos, con lo que ello comporta de imán para el lavado de dinero, narcotráfico y otros “juegos” conexos… ¿o somos tan ingenuos para creer que la inseguridad y la violencia la provocan los excluidos barriales? Fomentar un urbanismo con el suficiente porcentaje de espacios públicos, pautas de vida sana, inversión fuerte y sostenida en la creación de capacidades creativas, una apuesta por la cultura y por el fomento de la identidad nacional, la búsqueda de un modelo de ahorro energético, normas para la construcción sostenible y no destructiva de recursos… el paquete es amplio pero posible. Solo hay que decidir qué país y qué capital se quiere y comenzar a trabajar con un plan que exceda la legislatura.

Reforma política e institucional. Está claro que el modelo político del país está agotado. La Asamblea Nacional sin prestigio ni autonomía, el aparato judicial carcomido por la impunidad y la carestía económica, el sistema electoral en permanente cuestionamiento por la falta de transparencia en las donaciones y por las profundas limitaciones a los candidatos independientes, muchas de las instituciones autónomas mermadas en capacidad y credibilidad… no sugeriré una asamblea constituyente –uno de los vicios más redundantes en Latinoamérica–, pero sí considero que el sistema puede ser reformado desde dentro si el cambio es realmente cambio y aplica sus mayorías.

Sé que todo lo que estoy planteando –y lo que falta y que jamás entraría en la camisa de fuerza de un artículo– no se va a realizar, pero siempre me gustó hacer cartas al Niño Dios o a los Reyes Magos, depende de la latitud donde me encontrara. Lo que quiero señalar es que todos y todas debemos tomar posición y defender el Panamá en el que creemos. Es mentira que no hay otros modelos de desarrollo, es mentira que no hay otras formas de hacer las cosas. También creo que es mentira el cambio reguetonero que nos han propuesto y que se nos vienen cinco años duros, pero quiero estar equivocado. Deseo profundamente que el presidente y su equipo nos sorprendan y prometo que, si así es, acá lo reconoceré y felicitaré el rumbo tomado. Las posiciones existen para modificarlas.