2/9/08

EL MALCONTENTO / La hora de los pobres

Publicado en La Prensa de Panamá / 02.09.08


Paco Gómez Nadal
La democracia de las élites necesita de las y los pobres. Esta democracia formal, basada en el clientelismo da servicio, fundamentalmente, a los más poderosos con leyes que se acomodan a sus intereses, con aparatos de seguridad destinados a proteger sus vidas y propiedades, con ministros que hablan de desarrollo cuando deberían sincerarse y referirse a ‘negocios’, y con medios de comunicación que, en su mayoría, solo siguen la estela de este juego sin denunciar de frente las vergüenzas de nuestro sistema.
No es un mal exclusivo de Panamá. En esto, los vecinos del norte y los otros que se califican como la cuna de la democracia, son expertos. Pero en Panamá, como probablemente en toda Latinoamérica, el mal presenta formas diferentes en sus dos etapas fundamentales. En la de la llanura de los cinco años de administración podemos observar olvido de las promesas, desastres que sepultan el anterior, y cada gobierno asegurando ser el mejor de la historia y dejando de herencia una larga lista de asuntos inconclusos y un par de megainfraestructuras inauguradas para memoria del pueblo.
El segundo momento arriba con el pico electoral (que es como los políticos denominan a sus picos hormonales llenos de excitación no confesa y de bajos deseos). Aquí es cuando llega la hora de los pobres. En la llanura administrativa no se gobierna para los pobres porque sería muy riesgoso que dejen de serlo y que comiencen a exigir derechos o a participar activamente de la vida pública y privada del país. Mas, durante el pico electoral, el sonriente y agradecido rostro de los pobres se toma vallas y discursos. Las candidatas y candidatos hablan de los pobres (muy pocas veces definen lo que para ellos es la pobreza, siempre se mueven en el terreno publicitario de la pobreza individual y jamás consideran que sea un fracaso colectivo) en salones lujosos de hoteles; los pobres agitan banderas de las campañas en sus propios barrios para, a cambio, conseguir una buena comida, trago gratis o simple sensación de pertenecer a algo, y todos los partidos aseguran tener bajo siete llaves la fórmula que acabará con ese vergonzoso espectáculo de la pobreza.
Fotos de las y los candidatos abrazando pobres, entregando zapatos a pobres, caminando con pobres, rebajándose a visitar los barrios o pueblos más pobres… e imagino que nos falta la imagen de esos políticos al llegar a casa desinfectándose con alcohol y perfumándose para disimular en la noche ese terrible hedor a pobre que agarran después de unas horas fuera del clima controlado de sus carros 4x4.
Las y los pobres son útiles porque son la mayoría y, por desgracia para algunos, la democracia es un tema de mayorías. Cualquier pobre en su sano juicio no votaría, expulsaría de sus barrios a cualquier candidata o candidato que asomara la nariz por allí, exigiría para sí derecho a dormir en el Palacio de las Garzas o en las magníficas casas de playa que parecen ser parte de los beneficios laborales de todos nuestros presidentes y presidentas, o a ser accionista de las empresas privadas que crecen como la espuma a la sombra del poder. No lo hacen. Los pobres son muy buena gente y, para garantizar que lo sigan siendo, los mantenemos en un sistema educativo que segura que no tengan sano juicio (las estadísticas que conocimos en los últimos días serían para declarar duelo nacional), garantizamos que nunca tenga la salud perfecta para que no tengan mucha fuerza el día que se levanten contra nosotros, y los hacemos creer que nos importan un poquito gracias a los clubes cívicos de señoras y señores adinerados y aburridos necesitados de cierta tranquilidad de su conciencia católica.
Es la hora de los pobres. En la foto. Eso sí: ni una propuesta de políticas públicas que les ayude. Los candidatos hace promesas generalistas, no aterrizan jamás y, para colmo, logran convencer a la gente pobre de que lo que les hace falta es mano dura contra sus propios hijos e hijas, monopolios en los supermercados para que los precios sean altos, desactivar los sindicatos que osan a exigir derechos porque no les permiten trabajar y pagara con sus impuestos (porque todos los pobres pagan el 5% del ITBM) carreteras costosísimas para que lo que no son pobres no sufran los atascos del tráfico infernal de la ciudad. Es la jugada perfecta. Qué pobre panorama este ¿no les parece? La ventaja es que la gente pobre tampoco lee este periódico, ni tiene mucho tiempo para pensar en estas bobadas. Sobrevivir ya es un trabajo a tiempo completo. ¡menos mal que tenemos pobres! Si no fuera así ¿qué haríamos políticos, periodistas, cooperantes internacionales, señoras bondadosas vestidas de colores y fanáticas de teletones, bancos interamericanos y mundiales, predicadores evangélicos y obispos católicos, casas de empeño y prestamistas usureros…? Menos mal que tenemos pobres.
[C. sabe que las palabras no se mastican ni llenan el estómago, pero si provocan hambre de justicia y de dignidad. De un anónimo con nombre rescata algunas: “Las palabras son huecas cuando no están al servicio único de arrancar de raíz este sistema de perversiones, cuando camuflan y no desvelan, cuando perpetúan y no alteran. Las palabras, señor, deberían nacer para rasgar sin contemplaciones la venda de la ceguera”.]

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuánto descontento, mi malcontento
amigo! Los pobres siempre han estado allí, como sombras ocultas
en el más sombrío de los cuadros.
Las vemos, pero las ignoramos.
Sólo nos interesa el color...
Un abrazo
Baby

Un Pobre dijo...

Ayer en el periodico la prensa, donde publicaste esto, un capitalista da una POR FIN una CLARA explicacion del origen de la pobreza.
Pareces no entender que la pobreza es "un asunto" individual..y se causa por:
"un pueblo que no sabe PRODUCIR y ahorrar".." la pobreza surje cuando hay persona que no tiene nada que vender" un viejo profesor diria.. sino solo su fuerza de trabajo..se le olvido esa parte al joven Novey..
tanta estupidez dios mio.. libranos señor..

Aqui esta:

http://mensual.prensa.com/mensual/contenido/2008/09/01/hoy/opinion/1500618.html

Panamá, lunes 1 de septiembre de 2008



JALEOS ECONÓMICOS.

Dinero
John A. Bennett Novey
opinión@prensa.com

El dinero es más que un mero instrumento de intercambio; también es algo así como los instrumentos del avión, que sirven para informar a la tripulación acerca del vuelo de la aeronave. Los precios, cuando bajan o suben, nos dicen o que algo deseable escasea en el mercado y sería bueno invertir en ello, o lo contrario. Por ello es muy peligroso jugar con dichos instrumentos, tal como lo viene haciendo el tío Sam al inflar sus dólares imprimiendo más de la cuenta.

La economía es un asunto netamente de las personas y no de los gobiernos, y de allí el inmenso error cometido por nuestros constitucionalistas al establecer en el Artículo 277 que el Gobierno, basado en un “bien social”, puede intervenir en dicha economía. Esto es particularmente nefasto porque cuando decimos “gobierno”, en realidad estamos diciendo “políticos”, y delegarle semejante atribución a los busca-votos es demencia.

La economía se expresa a través del mercado, y no es otra cosa que el intercambio voluntario que se da a raíz de la división del trabajo, mediante la cual las personas generan ahorros a través de su productividad. Uno no puede comerciar o vender lo que antes no ha ahorrado. Dicho de otra manera, aquello que le sobra después de la satisfacción de sus necesidades personales. Esta es una de las razones de pobreza de un pueblo que no sabe producir y ahorrar.

Se entiende por “división del trabajo” cuando cada quien se especializa en producir algo en particular; tal como criar gallinas, tocar música, enseñar, curar, fabricar algo, etc. Es a través de esta variadísima especialización que hemos logrado el desarrollo actual. La pobreza surge cuando hay personas que no tienen especialización alguna y por lo tanto no tienen nada que vender. Para poder vender algo, ese algo tiene que ser de tu propiedad; pero cuando en un país no se tutela bien la propiedad, con policía y justicia, el mercado no funciona debidamente.

El comercio, en esencia, es una actividad en que ambas partes salen favorecidas. Una que recibe un algo que necesita, y la otra que recibe el dinero con el cual también puede producir más y ahorrar. El problema con el trueque es que es demasiado improductivo y sólo funciona al nivel más primitivo. Si hemos de superar esos niveles primitivos, debemos recurrir al dinero, como medio de intercambio.

Esto del “intercambio voluntario” en el mercado, es vital, pues si la ley nos dicta cómo hemos de vender, dejamos de ser libres y de actuar a voluntad. Es el caso del salario mínimo, que nos dicta cuánto hemos de pagar por un servicio que compramos. Igual cuando se establecen controles de precio. Al vernos forzados a comerciar a criterios políticos, perdemos la responsabilidad, cediéndosela a nuestros empleados, los funcionarios. La auténtica función de esos empleados nuestros es la de proveer un ambiente seguro, tanto para nuestra integridad personal, como para nuestra propiedad física e intelectual. Si estas cosas no caminan bien, lo demás queda comprometido.

Lo chévere del dinero, cuando una banca central no juega con él, es que representa lo mismo para todos; pero para ello la cantidad de billetes, llámense dólares, euros, o lo que sea, que están en circulación, debe guardar una estrecha relación con la producción real de bienes y servicios. Nadie, ni los gobiernos, deben falsificar billetes. Se falsifican los billetes no sólo al imprimirlos clandestinamente, sino cuando un Gobierno imprime de más. Cuando esto ocurre, nos metemos en jaleos económicos, tales como los que estamos viendo en la actualidad. Gran parte de lo que vemos no es un “alza de precios, sino una baja del dólar”.

El cálculo es vital en el comercio o industria, al permitirnos saber si ganamos o perdemos. Esa capacidad de calcular se pierde cuando el valor de la moneda es muy variable, debido a una sobreoferta monetaria. Además que todo ese ahorro que guardamos en dólares se puede esfumar de la noche a la mañana en una situación de hiperinflación.

Los artículos o materias primas que han superado a todas las demás en su capacidad de representar un valor cierto y estable como moneda, han sido dos metales preciosos: el oro y la plata; aunque en otras épocas el cobre también se ha utilizado. La razón de su estabilidad o deseabilidad no sólo se basa en su utilidad y durabilidad, sino en su limitada disponibilidad.

Imagínense que mañana pasan enormes aviones sobre la ciudad, derramando billones de dólares, ¿qué creen que pasaría con el valor de esos dólares? Pero no faltaría el “ecónomo catedrático” que dijese algo como: “súper, ahora el consumo se va a disparar y con ello la economía”. Mala cosa haberle delegado a los políticos el control de las maquinitas de imprimir dólares.


El autor es director de la Fundación Libertad

El Librero dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El mimso pobre dijo...

Alguien sabe como hacer para que los links aparescan como hipervinculos??

Este es un excelente documental que recomiendo sobre la pobreza y el actual ORDEN CRIMINAL MUNDIAL. Aparecen Galenao, y misioneros en Africa y Ziegler y un elenco maravillosos:

http://tinyurl.com/5b5o98
[http://tinyurl.com/5b5o98]

El mismo pobre dijo...

Video de Galeano

Segundo intento a ver si sale un hipervinculo.

VALE LA PENA VER AL VIEJO GALEANO!!!!

Baby dijo...

A Pobre le digo: Un documental
realmente aterrador!!!
Pero lo que realmente paraliza
es la certeza de no saber qué
hacer...el miedo. Estaremos
realmente en la antesala del final?
Baby

veronica dijo...

Paco: Este articulo me hizo recordar de mipasado político, ingenuo rayando en lo tonto: Creer que desde un partido de "centro" se podía trabajar por los pobres. Una política asistencialista que "les dé un poquito de pescado pero no les enseñe a pescar". Estoy segura que tomar sorbitos de poder emborracha, y al final hace que las buenas intenciones se escondan en algún lugar olvidado de la conciencia. El dinero también es peligroso, nos cambia la mirada, empezamos a ver todo rosadito, los políticos ya no son tan mentirosos, nuestro nivel de crítica bja y nos empieza a paracer que los cambios ya no son necesarios, pueden esperar. Y por supuesto el esfuerzo personal dismunuye. Admiro a quienes sacrifican su bienestar personal, por gritar las verdades fuertes, y me duele ver como la sociedad los castiga de vuelta. Los políticos son democráticos haasta que se te ocurra estar en desacuerdo con ellos...y la dormidera mental de la opinión general que ve a los pobres como un ente y se olvidan que son personas marginadas del sistema, tu descripción no puede ser mas precisa. Gracias por tus palabras. Que tengas´, a pesar de esta realidad, un bonito día.

El mismo pobre dijo...

Come on Baby..
ESTA TODO P0R HACER!!!

Un tercer pobre me comenta por ejemplo,
a proposito del mismo video:
<" Galeano ..Es muy bueno para una primara línea de fuego. Para divulgacion desde el sentido comun. De hecho lo he enviado a todos mis alumnos de niveles iniciales.

Para nosotros, yo diria que hay que tener una segunda y tercera linea de fuego. Mucho de lo que se dice parece no tener solucion real.

El esfuerzo nuestro debería estar en ver que es lo que se salva del sistema con una nueva configuracion de poder (nacional y de clase) en vistas del escaso poder de transformacion a saltos revolucionarios mostrados en el ultimo siglo. Tal vez abonando mas en el terreno ya indicado para Inglaterra, por Engels y por Marx, respecto a la gradualidad. Sin renunciar a nada pero evitar las salidas a la nada, a las mal reinvindicadas "utopias" (que terminan en un non sequitur, ningun lado, ningun tiempo)...">

Baby dijo...

A Pobre: Si dices que está todo
por hacer, entonces, por dónde
se empieza? O es que hay que
seguir los mismos trillos que
no conducen a ninguna parte... Habrá que inventar nuevas verdades?

Anónimo dijo...

Baby
Te repito lo que me escribe un tercer pobre:

Para nosotros, yo diria que hay que tener una segunda y tercera linea de fuego. Mucho de lo que se dice parece no tener solucion real.

El esfuerzo nuestro debería estar en ver que es lo que se salva del sistema con una nueva configuracion de poder (nacional y de clase) en vistas del escaso poder de transformacion a saltos revolucionarios mostrados en el ultimo siglo. Tal vez abonando mas en el terreno ya indicado para Inglaterra, por Engels y por Marx, respecto a la gradualidad. Sin renunciar a nada pero evitar las salidas a la nada, a las mal reinvindicadas "utopias" (que terminan en un non sequitur, ningun lado, ningun tiempo)...

Baby dijo...

Pobre:
Igualmente desconsolador.
Perdóname, soy una neófita...
demasiado preocupada y demasiado
inocente, tal vez..