29/12/10

Las preguntas de la decepción

No. Hoy las palabras se despeñarán sin mucho sentido. Algunas renunciarán a ser pronunciadas. Otras, apenas, podrán emitir gemidos de dolor ante la constatación del fracaso. ¿Qué será de nosotros si las personas buenas no lo son? ¿Cómo procesar la verdad cu
ando es tan vulgar, tan prosaica, tan humana? ¿Será que ninguno es, en realidad, bueno? ¿Será que la bondad es una quimera entre estos seres de instintos primarios? ¿Será que sí es la sotana la que mancha el alma? ¿Será que, simplemente, la verdad de Houtart es la verdad de esta Humanidad? ¿Cómo habrá vivido este hombre 44 años con la herida hirviente de la ignominia? ¿Qué pensarán ahora todos los que lo han escuchado, los que han creído, con él, en que otro mundo es posible? ¿Se puede comenzar a restañar esta sociedad cuando el lastre es tan pesado?
Hoy, más que nunca, me quedo sin respuestas.