18/4/09

in-sominio ajeno

Dormir en el suelo infértil de la ciudad es un acto en principio estéril. Excepto cuando hay raíces tercas que se empeñan en atravesar el duro concreto, excepto cuando se trata de plantar cara al perverso poder que estrangula sin ver, a ciegas, con una lucidez extrema.
Cuando se siembra así, imagino, no se puede esperar cosecha temprana, ni frutos dulces de emergencia. Semillas de futuro, rabias convertidas en cambio, simiente de un nuevo mundo que no veremos pero que tenemos la obligación de abonar con los desechos de éste.
Poco a poco las almas sensibles cocinan la solidaridad necesaria. No la mayoría, enrumbada hasta el amanecer en un juego de espejitos en el que gastan lo que cuesta sostener dos días este campemento que ya nos ha permeado.
El logro es no tangible, aunque en las siguientes horas tratemos de plasmar algo en los papeles que tanta importancia tienen en este blanco universo de blancos. Ya hay algo, ya hay algo que subre desde el piso y promete convertirse en tronco sólido del que enganchar ramas fecundas del futuro anhelado.

4 comentarios:

Emilia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

DESDE GALICIA OS DAMOS ANIMOS, COMO MINIMO. ESTAMOS LEJOS GEOGRAFICAMENTE, PERO CERCA EN EL CORAZÓN.
SI DESDE LA DISTANCIA PODEMOS HACER ALGO, POR FAVOR, DINOSLO.
ANIMO.

amalia dijo...

Paco, a propósito de la realidad y de la pretensión que siempre tenemos los periodistas de ser los voceros de la realidad, me encontré con esto que dijo Borges: "No hay ninguna razón para suponer que las noticias que dan los periódicos son más reales que aquello que soñé esta mañana y olvidé al despertarme. El pasado es realidad. También es real la memoria y la historia". Me gustó

Araceli Esteves dijo...

El logro no es tangible, pero todo paso dado es siembra.