5/3/11

La necesaria insumisión

Es raro caminar por aquí. Echo de menos a mi gente, los olores de acá se tornan desconocidos, el tacto de las calles parece aterciopelado rasgar en la piel lacerante. Es el contorno del exilio, de estar sin haberlo decidido, de reconocer lo que es mío desde una posición no imaginada, desde el extrañamiento del que ya no transita.
La libertad se me aparece desnuda. La libertad, ese anhelo cosido en el revés del alma humana, es el único asidero para soñar un mundo diferente. Y pienso que en este universo de prohibiciones, de señalética de lo legal y lo ilegal, el ser humano debería declararse insumiso a cualquier autoridad que cree saber lo que es bueno y malo, lo que es correcto o incorrecto. No hay un solo camino, ni siquiera el propio, pero todos deberíamos exigir el derecho de equivocarnos de vereda, o de acertar de charco.
En el exilio en territorio propio, el dolor se multiplica. ¿Por qué la injusticia anida de esta forma? Lo sabemos de sobra pero nos dan miedo las respuestas porque de pronunciarlas nos obligarían a movernos, a renunciar, a apostar.
Y hoy, aquí, sin duda alguna, sin tristeza ni desazón, yo apuesto. Apuesto por la gente, por los excluidos del festín, por aquellos que, aún incomprendidos, saben por qué hacen las cosas, por qué están anclados a la tierra para defender generaciones y cosmovisiones. Apuesto por la libertad de ser incluso detrás de rejas, incluso, delante de la opulencia del falso desarrollo.
El exilio no es una condena, sino una obligación. Un recorderis de la responsabilidad individual en lo colectivo, un acicate para evitar la somnolencia y la torpeza que impone este tiempo pretérito.

Pero el exilio, amor, no puede ser condena cuando habito en ti, único territorio fértil para el mañana. La libertad, amor, está en ti que comprnedes esta urgente rabia que me empuja en los territorios liberados de la utopía.
Para ti, y para el resto, los versos de este pequeño libro que me acompañó en el trayecto que señalaron con descaro los poderosos. Este libro que me regaló la luminosa presencia de Amalia, sabedora ella de mis palabras y de las agujas con las que tejo la red en la que atrapo mis sueños. Para ti, estos versos de Javier Velaza.

El Salvavidas

No es inutil amarse,
finalmente.
Lo mismo que amaestrar serpientes, nos exige
técnica refinada y perder la vergÑuenza
de actuar frente al mundo en taparrabos.
Y unos nervios de acero.
Pero amar es oficio
saludable también: su liturgia apacigua
el ocio que enajena -como supo Catulo-
y perdió a las ciudades más felices.
Bajo la cuerda floja dispone -no pidáis
una red, porque tal no es posible- otra cuerda,
tan floja, pero última
tan inútil a veces,
bajo la cual no hay nada.
Y entreabre
ventanas que te oreen la cólera y exhiban
a tu noche otras noches diferentes, y así
sólo el amor nos salva a fin de cuentas
del peligro peor que se conoce:
ser sólo -y nada más. nosotros mismos.
Por eso,
ahora que está ya dicho todo y tengo
un sitio en el país de la blasfemia,
ahora que este dolor de hacer palabra
con el propio dolor
traspasa los umbrales
del miedo,
necesito de tu amor analgésico;
que vengas con tus besos de morfina a sedarme,
y rodees mi talle con tus brazos
haciendo un salvavidas, para evitar que me hunda
la plomada letal de la tristeza;
que me pongas vestidos de esperanza -ya casi
no recordaba una palabra así-,
aunque me queden grandes como a un niño
la camisa más grande de su padre;
que administres mi olvido y el don de la inconsciencia;
que me albergues de mí -mi enemigo peor
y más tenaz-, que me hagas un socaire,
aunque sea mentira
-porque todo es mentira
y la tuya es piadosa-;
que me tapes los ojos
y digas ya pasó, ya pasó, ya pasó
-aunque nada se pase, porque nada se pasa-,
ya pasó,
ya pasó,
ya pasó,
ya pasó.
Y si nada nos libra de la muerte,
al menos que el amor nos salve de la vida.

3 comentarios:

Cebaldo de León dijo...

te abrazo, anai!

Kafda dijo...

Paco, ¿puedo leer este poema para un festival de la poesía que estoy organizando con unos amigos el 20 de marzo en mi Macondo con McDonalds? Te había escrito que llegaras y todo por FB pero ni modo. Quién se imaginaría esta 'licencia forzada', por llamarla de algún modo.
Cuidate mucho. La primavera llega aunque ellos no quieran.

Paco Gómez Nadal dijo...

claro Gafda, lo que quierasssssss