9/5/10

La exánime naturaleza

Aquel diluvio resistió el embate de nuestros cuerpos. No pudieron tumbarlo abrazos, arrumacos ni caderas en sincronía. Tampoco los alientos encontrados, ni siquiera las respiraciones contenidas que esa noche retaron a relámpagos y brutales ráfagas de viento. El aguacero continuó al ritmo de nuestra cadencia, encaramado en el diapasón en el que nuestrs sexos convergían.
Eso fue hace casi un año y en los cielos aún hay comentarios ofendidos, humillación de la naturaleza arrodillada ente nuestro poder, nuestra fuerza de dos que pareciera la de multitudes.
Hoy estamos a punto de ratarla de nuevo, dispuestos, ahora sí, a torcer el brazo al relámpago, a secar la garganata a la tormenta. Una noche la resiste cualquier diluvio tropical que se precie. Toda una vida, todos los "siempres" concentrados en nuestra mirada, todas las renuncias resistiendo en nuestra respiración serán apuesta imposible de igualar por las exánimes fuerzas malgeniadas de la lluvia.