8/1/14

Miércoles

Los miércoles parecen a veces días malencarados. El viento empuja la polvareda al pliegue de nuestros párpados y los seres que creíamos humanos muestran el rostro del animal sin alma que casi siempre se agazapa en el pétreo gesto de la mañana.
El callejón no contiene luz hoy. Claro, es miércoles. Pero tú sabes que los días, al igual que los desastres naturales, nunca son lo que parecen; que al despuntar el jueves y retirar los escombros del día que ya no es siempre encontramos razones para el júbilo, motivos para silbar la canción de los felices.
Los miércoles, amor, también serán nuestros días. No podrán traer malas noticias porque los habremos forrado en melcocha, no podrán hacernos daño porque nos protege la indeleble luz de nuestros afectos.
Comprende a los seres que te muerden, disculpa los deslices de esta humanidad torpe y egoísta, surfea los problemas cotidianos encaramada en la tabla de la felicidad sincera con la que te vistes todas las mañanas. Incluso las de los miércoles.