1/5/13

El puente

Claro... no es lo mismo construir un puente para salvarse, que levantar uno para compartir. No es lo mismo poner bloque a bloque con el agua al cuello, que desde la calidez y la seguridad que da tu voz, tus manos, tu inverosímil capacidad de sacar lo mejor de mi.
Desde ahí, con vocación campesina, estamos construyendo un puente con semillas. Acá plantamos ideas rebeldes, allá acomodamos simiente de convicción, junto a ellas ponemos las que van preñadas de alternativas. Las cubrimos con un paraguas al que le pusimos nombre y las compartimos con los conocidos por conocer, esa gente que a ti y a mi nos hace recuperar la confianza en la especie o, al menos, no perderla del todo.
Construir el puente es sólo la consecuencia directa de este amor que deja todo el espacio para anudar otros lazos porque -y aquí está la clave- no hay construcción colectiva vigorosa que no parta de una cabaña repleta de energía, de fuerza anclada en tus abrazos, en los míos, en las palabras que intercambiamos en la distancia inexistente de nuestros labios, en la ternura apasionada que nos conmueve.