24/5/15

Día de elecciones


Cuando es día de votaciones me encierro en los armarios. Los recorro en busca de alguna certeza con cuerpo de polilla. La oscuridad me ayuda a abrir los ojos. Miro con el intestino justo en las zonas donde los abrigos me recuerdan que ya es verano. Hace frío. Nada encaja en el armazón de mis convicciones. Tampoco pasa nada. Flexiono las rodillas para hacer (me) un ovillo con los (mis) preguntas. Al hacerlo, siento que estoy desnudo: no hay otra forma de que mis gemelos rocen el final de mis nalgas. Pienso en algo desagradable y me masturbo sin ganas para que la jornada dé sus frutos. Ya está, he botado parte del limpio pesar que cuelga de las perchas. Espero la señal para salir, pero los corifeos de la democracia andan silentes. La voz la empeñaron en las mentiras de campaña. Mi voz se queda muda en la noche de las constancias.