6/12/11

Respira-me


Un susurro... los alientos son conjugados
Una palabra... las alas logran su empeño de volar en el agua
Un abrazo... la posibilidad de la tristeza se desliza en el invernadero

El frío, para que seamos uno
El calor, para que tu alma me encuentre

Los alientos, cuando se conjugan, no permiten ya la pesadumbre ni el óxido.
En este vivir que nos hemos impuesto, en este amar que nos sorprende, en este tiempo en el que lo gratuito parece imposible, nos empeñamos, tu y yo, en contradecir a las inercias y en negar los espacios comunes. No es posible ser así, como somos, en la telaraña de deber ser; no es viable que estos alientos sigan entrelazados si no retamos al tiempo y a sus corifeos... nuestro destino está inevitablemente ligado a la tarea de abrir ventanas y caminar hacia atrás: sólo así se avanza entre las estatuas pétreas que plantan trampas como rescatan tragedias.

Respira-me un poco más... así de cerca, sin que perciba el dibujo de tus labios. Respira-me hasta que tu aliento se confunda en mis entrañas y lo haga fuerte hasta mi propia boca.